miércoles, 6 de febrero de 2013

Los suizos no nos quieren


Suiza se ha hecho fija de los titulares de la prensa española gracias a Iñaki Urdangarín, Oriol Pujol y Luis Bárcenas (del que se ha descubierto una nueva cuenta allí). Son sólo tres de los bastantes más españoles que tienen dinero allí. ¿Cuántos? Ah. Se calcula que hay unos 50.000 millones de euros de contribuyentes españoles guardados en cuentas suizas, pero el legendario secreto bancario suizo hace que conozcamos muy pocos nombres. 

El convenio bilateral firmado entre España y Suiza en 2006 solo permitía pedir información de contribuyentes concretos, con nombres y apellidos, entidad y cuenta bancaria... con pruebas, además, de que había indicios de delito fiscal. Ahora la cosa puede cambiar, después de que el 1 de febrero haya entrado en vigor la Tax Administrative Assistance Act, por la que el Parlamento suizo se ha comprometido a dar con facilidades los datos de contribuyentes que les pidan los Estados con los que tenga suscritos Convenios. 

A ver
Suiza es una república federal de 26 cantones. Tiene cuatro idiomas nacionales (alemán, francés, italiano y romanche) y además de chocolate, relojes y bancos tiene la sede de la Cruz Roja, de la Organización Mundial del Comercio, una de las dos oficinas de la ONU en Europa, la sede de la FIFA y la de la UEFA. 

Ahí está Suiza, lleno de cantones y relojes de cuco
Con casi 8 millones de habitantes, el 21,7% de la población son extranjeros que residen y trabajan temporalmente en el país (datos del Departamento Federal de Asuntos Exteriores) y las nacionalidades que más abundan son los italianos,  los alemanes, los procedentes de Serbia y Montenegro y los de Portugal. Suiza tiene frontera con Alemania al norte, con Francia al oeste, con Italia al sur y con Austria y Liechtenstein al este, y es uno de los estados de fuera de la Unión Europea (además de  Islandia, Liechtenstein, y Noruega), que pertenecen al Espacio Schengen. 

No sólo es que para los ciudadanos europeos y suizos no haya fronteras interiores, es que disfrutan mutuamente de los derechos de entrada y residencia, acceso a una actividad económica, establecimiento como trabajador independiente y residencia una vez finalizada la actividad. El martes contamos en Visión Global que esto se puede acabar. 

Sara Sánchez, abogada y consultora, vive en Zurich desde hace 7 años. Tras un primer permiso de residencia de 5 años, ahora disfruta de uno de 15. Después, si quiere podrá pedir la nacionalidad suiza. Alejandro Martínez es broker de barcos y vive en Lugano. Su actual empresa fue a ficharle a España, donde trabajaba para la competencia. Tiene un permiso de 5 años, para el que necesitó una casa alquilada en el país (no un hotel o una residencia) y una carta de su empleador explicando por qué le había contratado a él y no a un suizo. 

El acuerdo dice que Suiza debe tratar a los ciudadanos europeos, y la UE a los suizos, en las mismas condiciones de vida, empleo y trabajo que a sus nacionales... pero existe una la cláusula de salvaguarda: cuando el aumento del número de autorizaciones de residencia emitidas supera en un 10% a la media de las emitidas en los tres últimos años, Suiza puede congelar los permisos. 

¿Los suizos no nos quieren? Da igual, yo soy más de croissants
No sería la primera vez que se aplicara esta cláusula. En abril de 2012, el Gobierno helvético decidió limitar la entrada al país de inmigrantes procedentes de los 8 nuevos países comunitarios: Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y República Checa. Ahora podría llegar el turno del núcleo duro.

Al ritmo de actual, España, Italia y Portugal, superarán el 31 de mayo el 10% que marca la cláusula. El periódico francés Les Echos escribe que "Suiza no quiere recibir más la miseria de Europa" e insinúa que podría ir más allá de los europeos del sur: la semana pasada un consejero federal aseguró que está sobre la mesa ampliar la medida a todos los miembros de la UE.

Por supuesto, la idea no gusta a Bruselas, que ya expresó su desacuerdo con la medida, por su "carácter discriminatorio", cuando entró en vigor de la cláusula para los 8 nuevos países comunitarios.

Si deciden aplicarla, la cláusula no puede durar más que un año. Y el Gobierno suizo podría verse obligado a retirarla antes de eso, porque tampoco gusta a algunos sectores dentro de la propia Suiza, como la agricultura o el turismo, que dependen de la mano de obra extranjera. O a algunas empresas que quieren trabajadores de fuera... porque son los mejores. Como el Swiss Supercomputing Centre de Lugano, donde buscan la excelencia y tienen en plantilla a un numeroso grupo de españoles.

Ves esto que con un par de cabras y una niña japonesa es Heidi,
y no piensas que también tienen bancos y centros de supercomputación.
Pero sí.
Por cierto, he apuntado en mi agenda de gmail el 3 de marzo para estar atenta al referéndum que tienen sobre si limitar los salarios de los directivos de las empresas cotizadas. Puede ser interesante de contar.

2 comentarios:

Efe Morningstar dijo...

¡A estos señores había que cerrarles las fronteras física y económica, hombreyá!

Belén García Francoy dijo...

Efe, te veo muy drástico últimamente. Es que acaso no te gusta el chocolate?