miércoles, 10 de octubre de 2012

La fórmula de la felicidad

La asignatura pendiente de España es el crecimiento. El FMI dice que el año que viene seremos el segundo país por la cola en cuanto a crecimiento del PIB... y las medidas de austeridad no parecen favorecer que esto vaya a cambiar.

"Has suspendido reli, natu y crecimiento"
Hay que mejorar la competitividad, y con el euro ya no se puede recurrir a la socorrida devaluación, como ya hicimos en 1982 y en 1992 para atraer la inversión y fomentar las exportaciones. Nos queda, eso sí, la opción de la devaluación interna... algo que, según el International Business Report, ya están empezando las economías rescatadas y las que podrían serlo en breve.

Y el director general del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, va y dice que el incremento de la competitividad se debe realizar "por el camino directo, sano y genuino de la devaluación interna", no por la vía de la destrucción de empleo, como se ha hecho en lo que va de crisis, y que es preciso "ajustar genuinamente los precios" actuando sobre los "márgenes y costes de las empresas".

Malo de Molina apuesta por reducir los márgenes de beneficio, es decir, la diferencia entre el precio de venta y los costes de producción, y no tanto de los costes laborales. Es decir, que los empresarios también arrimen el hombro renunciando a parte de sus beneficios. 

Hay que tener mucho carisma y/o una voz MUY sexi
para que siga colando, señor Falcones.
Que no es usted Leonard Cohen
¿Y qué opinan de esto los empresarios? Baldomero Falcones, presidente de FCC y presidente de turno de Seopan (la patronal de las grandes constructoras), que andaba por allí, cree que la receta infalible es... un poco la de siempre: hemos gastado más de lo que teníamos, los mercados internacionales han dudado de nuestra capacidad de pagar las deudas y tenemos más remedio que recuperar la confianza de los mercados.

Parece que la idea de que los empresarios renuncien a parte de los beneficios para fomentar el consumo no es demasiado popular. Nos lo siguen repitiendo: los sacrificios son necesarios, imprescindibles e inevitables... pero, fíjate, se les olvida añadir que quizá no lo son para todos.

También estaba en la jornada sobre 'Desapalancamiento y Crecimiento en España', donde se han dicho todas estas cosas, el presidente del Instituto de Estudios Económicos y de la Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE. José Luis Feito (sí, el de Laponia) aboga por "un ajuste brutal del nivel de vida". Casi nada.


El señor Feito lo que quiere en esta vida es caer bien

Partamos de una fórmula de primero de Economía: Producto Interior Bruto = Consumo + Inversión + Gasto Público + Exportaciones – Importaciones. De momento se está intentando controlar el  gasto público (G) y el consumo (C) está por los suelos. 

¿La subida del IVA cómo pinta en todo esto? Lo más obvio es que afecta al consumo (C), reduciéndolo. El efecto dominó alcanza a la inversión (I), con menos partidas presupuestarias dirigidas a I+D+I. Y al comercio exterior (X-M), aunque éste puede ser el lado positivo. 

¿Queda claro?
La balanza comercial se va decantar por el lado del lado que nos viene bien: el de las exportaciones (X). Las importaciones (M) pagan el IVA aquí, mientras las exportaciones (X) lo pagan en el lugar de destino. El IVA puede ayudar a reducir el déficit exterior porque es previsible que se frenen las importaciones (M). Aunque, ojo, no hay que confundir eso con que vayan a aumentar las exportaciones: el IVA más alto encarece las importaciones, ¡pero no abarata las exportaciones!

Michele Boldrin, director de Fedea (la Fundación de Estudios de Economía Aplicada), dice que hay que subir impuestos, pero que tienen que ser unos impuestos que sean compatibles con el crecimiento. Es decir, que mejor los impuestos indirectos (IVA e Impuestos Especiales) que los directos (IRPF e Impuesto de Sociedades). 

Y mientras en Italia (país de origen del señor Boldrin) también suben el IVA (aunque menos de lo previsto, sólo un punto porcentual), combinan esta medida con una rebaja del IRPF para las rentas más bajas. Para los que ganen hasta 15.000 euros al año pasará al 22% desde el 23 de ahora; para los que ganen entre 15.000 y 28.000 euro, bajará al 26% desde el 27%. 

Volvamos a la fórmula: si PIB es Consumo + Inversión + Gasto Público + Exportaciones – Importaciones... nos queda por mencionar la (G) de gasto. Y la actualidad nos lanza a la cara la (P) de pensiones. 

¡Españoles! ¡Un italiano nos quiere quitar nuestras pensiones!
Boldrin, el señor de Fedea, ha dicho también que el gasto en pensiones bloquea el 15% del Producto Interior Bruto español, y que debe recortarse porque lo contrario es "suicida" y "populista"

¿Usted qué opina? ¿Austeridad? ¿Estímulo? ¿Los dos? ¿Lo-que-sea-pero-no-sin-mi-pensión? En un momento así, lo normal sería evitar subir los impuestos y tratar de reducir el gasto público. Pero ya hemos ido viendo que ésta no es una crisis normal.

El mensaje de hoy del Banco de España ha sido claro y directo para los empresarios: reducción de márgenes vía bajada de precios. El razonamiento es así: si se estimula el consumo las empresas tendrán más posibilidades de subsistir, superarán este bajón de la demanda y seguirán ganando dinero.

Y todo el mundo feliz

1 comentario:

Efe Morningstar dijo...

Boldrin, el de Fedea, debe de pensar que respirar también es populista. Este señor cree que las pensiones, como sus dietas y chanchullos, son un extra que se añade al sueldo. Alguien debería explicarle, a ser posible con una pala, que hay gente que ha contribuido toda la vida al país y que se ha ganado su derecho a no morirse de hambre bajo un puente.