jueves, 25 de octubre de 2012

Draghi, a la Van Damme

JCVD (más quisiera Mario Draghi)
Menudo viaje el de Mario Draghi a Berlín. El presidente del BCE se ha plantado allí para explicar a los diputados alemanes su plan de compra de deuda de países... como España. Un público difícil los señores del Bundestag, muy reacios a la idea del rescate.

Draghi pedía audiencia con un "si me invitaran al Bundestag iría encantado". Los alemanies le han tomado la palabra... para luego recibirle con friandad. El italiano quería ser escuchado por el pleno del Parlamento,  pero sólo lo ha hecho un grupo reducido de comisiones parlamentarias de Presupuestos, Finanzas y Europa.

Mario Draghi les ha dicho que la compra de deuda no supondrá una financiación encubierta, que no afectará a la inflación y que el hecho de que los gobiernos tengan que cumplir con la condicionalidad establecida protegerá la independencia.

Draghi se ha enfrentado, a puerta cerrada y en territorio hostil (como JCVD), a un público difícil. No tanto, claro, como la Asamblea General de la ONU es para Mahmud Ahmadinejad, que a poco que se emocione se encuentra hablando solo. 

Y, a pesar de todo, el hombre ahí, erre que erre

La visita de Draghi a Alemania ha causado tanta expectación como el viaje de la Reina Isabel II a Irlanda del Norte de este junio pasado, la primera visita en una década para celebrar sus 60 años en el trono. había miedo a que la recibieran con indiferencia, hostilidad o hasta violencia, pero al final no fue tan mal.

 Isabel II haciendo un poco lo de siempre

Menos pacífica fue la visita, hace unas semanas, de Angela Merkel a Grecia. 7.000 policías blindaron la capital y el derecho de reunión fue suspendido temporalmente. Y, a pesar de todo, miles de personas le dejaron claro a la canciller alemana lo que pensaban, desde la bandera alemana donde se leía "Angela, no eres bienvenida" a las esvásticas.

Con referencias al nazismo y todo, muy mal rollo

Así que Draghi puede estar contento, que lo peor que le ha pasado es haber ido a Berlín a vender algo que los alemanes no están dispuestos a comprar. Sí han estado dispuestos a escucharle, pero de este viaje complicado y con algún feo que otro, no se esperan muchos resultados.