lunes, 21 de mayo de 2012

The Sound of Money

Ventas de discos en caída libre, auge de los soportes digitales, piratería y una crisis que afecta al sector musical como al que más: hoy hablamos de dinero y música.

El cuarto en discordia
Poniéndonos en plan bíblico, al principio fueron 5 grandes discográficas: Universal, Sony, EMI, BMG y Warner. Con las ventas cuesta abajo desde 2000, en 2004 Sony compró BMG y las "Big 5" pasaron a ser "Big 4". Ahora son "casi 3", porque la británica EMI está en proceso de ser desmontada y vendida por piezas.

EMI lleva años en crisis. Después de haber estado cotizando en el FT100 (el selectivo de la bolsa de Londres), desde febrero de 2011 el único dueño era Citigroup, que se hizo cargo de una compañía que ya tenía más de 4.000 millones de dólares de deuda. A finales de año, el banco anunció su intención de vender la parte musical a Universal y el negocio de publicaciones a Sony. Esto fue en noviembre y la operación todavía no está cerrada. La cantante Katy Perry, la artista más vendedora de EMI, lo decía al recoger el premio NARM al Artista del Año:

(Ojo al segundo 1'35")

Katy Perry tiene razón: Universal aún no se ha hecho con ellos. Y no podrá hacerlo hasta que Competencia diga que sí. 

Igual que en una fusión de empresas energéticas te pueden dar el OK con la condición de desprenderte de algunos activos, en la compra de la división de EMI que gestiona los copyrights de 1,3 millones de canciones por parte de Sony hay condiciones: la venta de los catálogos de 12 artistas (entre ellos Robbie Williams, Lenny Kravitz y Ozzy Osbourne) para garantizar la competencia. Sony necesita aún la aprobación en EEUU, Australia y Brasil, pero Europa era la parte difícil. En el caso de Universal  lo importante no son las ventas de activos sino cómo la compañía puede influir en el mercado. A Competencia le preocupa que si se concentra en Universal el 40% del negocio de la música grabada, esa única compañía llegue a tener tanta influencia como para aumentar los precios o torpedear el negocio de la música en Internet negando a las startups el acceso a unos fondos imprescindibles. 

Esto no gusta ni a los consumidores, ni a su rival Warner (que les va a complicar la vida para conseguir una aprobación de Competencia en EEUU que la dejaría en clara inferioridad frente a las otras dos grandes), ni a las discográficas indies. Que Universal tenga poder para decidir hacia dónde va la música no es bueno para el negocio ni para el arte. 

Infografía robada. (Señores del Daily Mail,
si quieren la quito)
La UE va a continuar con la investigación y será en septiembre cuando conozcamos el quizá capítulo final de una historia que comenzó a finales del s XIX, cuando dos compañías, la Gramophone Company y la Columbia Phonograph Company, empezaron en el negocio de grabar y reproducir sonido. Ambas empresas se fusionaron y en 1931 nacía Electric and Musical Industries, EMI, el mismo año que se construiría el legendario estudio de Abbey Road. Son 115 años bien aprovechados, con directores de orquesta, estrellas de la ópera, cantantes de fama mundial. Von Karajan, Maria Callas, Frank Sinatra, Nat King Cole. EMI fue el sello que editó a los Beatles cuando no les conocía nadie, el responsable de los primeros discos de Elvis fuera de América, la discográfica de Pink Floyd, Queen, Pet Shop Boys, Robbie Williams, Coldplay o Katy Perry.

George y Ringo entrando al estudio de Abbey Road
Los Beatles, tocando en Abbey Road
Algo tendrá la música que hace que, aún viendo los problemas que pasan algunas de las grandes, sigue habiendo gente que se atreve. Ahora toca momento autobombo en el que os pongo el youtube de la entrevista que hice a Pepo Márquez y Nacho Ruíz, de Gran Derby. Una discográfica independiente a la que le va bien, aunque Pepo y Nacho dicen que seguirían haciéndolo aunque no fuera así.

Gran Derby Records en Business Connection

El negocio de la música no trata igual a todo el mundo. Mientras EMI espera la decisión de Competencia, las cuentas corrientes de Adele, Lady Gaga o Lil Wayne no han notado la crisis, con unos ingresos millonarios que vienen tanto de la venta de discos, como de royalties, como de las giras de conciertos.

El ránkin de Billboard 2011 apunta, precisamente, a la importancia de las actuaciones en directo en la cuenta de resultados. A sus 22 años, y con 35.719.902 dólares en 2011 entre ventas de discos, royalties y conciertos, la cantante de country Taylor Swift se colocó en 2011 en lo más alto de la lista de artistas pop... por ingresos. Swift superó de largo a la triunfadora de 2010, Lady Gaga, que este año pasado se quedaba relegada al cuarto puesto con unos nada modestos 25 millones, tras vender 2,9 millones de discos en EEUU. El quinto puesto fue para el rapero Lil Wayne, que volvió al estudio de grabación y a los escenarios tras una sentencia de 8 meses de cárcel por posesión de armas de fuego. Por delante de ellos, el cantante country Kenny Chesney era tercero y U2 segundos... a pesar de no tener disco nuevo. La banda de rock irlandesa ganó 32 millones de dólares gracias a su gira 360, vista por más de siete millones de personas. La importancia de las actuaciones en directo en la cuenta de resultados quedan patentes ahí y en el caso de Adele, responsable del álbum más vendido de 2011 pero que se ha quedado con el puesto 10 tras haber cancelado su gira americana por culpa de una operación de garganta. Aún así, la británica cerró el año con 13 millones de dólares más en su cuenta. En fin, que si la industria musical tiene que reciclarse para seguir adelante, quizá deberían fijarse en las cosas que se deducen de estos datos.

A veces hacer patria requiere sacrificios. Dadme las gracias
que al menos os he puesto una foto sin verruga
Como apunte local, hay un español en esa lista de los más ganadores: Enrique Iglesias, en el puesto 23, con unos ingresos de casi 7,5 millones de dólares. 2011 fue su mejor año en una década, con un disco bilingüe llamado Euforia y ventas estupendas en singles, en álbumes y en entradas de conciertos. Los ingresos de Enrique Iglesias el año pasado superaron los de Los Beatles o Justin Bieber. 

Para terminar el post os voy a contar tres historias muy chulas que unen una mente para los negocios y un corazón para el rock and roll, atentos: 

Cliff Burnstein, manager y gurú
La primera igual os suena, que la contó el Wall Street Journal no hace mucho y unos cuantos medios españoles se hicieron eco. A mí me encanta sacarla a colación: Cliff Burnstein no es economista, él dice que es "sentido práctico" lo que le hace poner la coyuntura económica al servicio de los grupos que lleva. Por ejemplo, al  planificar las próximas giras de Metallica ha tenido en cuenta la crisis financiera en Europa y ha adelantado a este año la gira que iba a tener lugar en 2013, por miedo a un colapso del euro que podría dar problemas a la hora de pagar las actuaciones en euros. Y en estos momentos de incertidumbre la duda al respecto no es si la idea es buena, sino si Burnstein se ha dado suficiente prisa. 

A los managers les conviene ponerse el gorro de pensar en macroeconomía y prestar atención a asuntos que antes no les preocupaban para que jueguen en favor de sus clientes. En una industria azotada por las descargas (legales o ilegales) y con unas ventas que no son lo que eran, la música en directo es el impulso económico de muchos (sobre todo si más gente hace como mi amiga Molinos, que va a ir a dos conciertos de Bruce, DOS), y la coyuntura económica puede perjudicarle seriamente. Mirad por ejemplo a los Red Hot Chili Peppers, también de Burnstein, que ven como casi el 75% de sus ingresos viene de giras fuera de Estados Unidos. 

Duff McKagan, en su camino a convertirse en columnista de Playboy
La segunda historia viene a demostrar, y no estoy barriendo para casa, que hasta para ser roquero conviene saber de economía (o tener un buen manager que sepa). Controlar de divisas sirve para que no te pase como a Duff McKagan, antiguo bajista de Guns N' Roses, que una vez se gastó sin darse cuenta 40.000 dólares en ropa por no controlar el cambio de liras a dólares. Después de eso estudió cursos de finanzas primero en un community college y luego en la universidad de Seattle y acabó escribiendo de economía para Playboy y siendo asesor financiero de otros roqueros.

Pobres M&Ms marrones, víctimas del racismo de Van Halen
Y la tercera historia es la de Van Halen y su cláusula de los M&Ms, ésa que decía que en el backstage tenía que haber un bol lleno de M&Ms pero sin los marrones. Si no se cumplía, la banda podía cancelar el concierto y aún así cobrar. Parece una leyenda urbana, o la manía de divos más tropical ever, pero dicen que en realidad era una estrategia empresarial de seguridad

Lo cuenta David Lee Roth himself :

"¿Quién soy yo par interponerme en el camino de un buen rumor?"

Traducido y resumido: Van Halen era uno de los primeros grupos en hacer grandes producciones. Llevaban mucho más equipo que otras bandas y a veces tocaban en sitios construidos en los 50 o 60, así que sus contratos llevaban muchísimas especificaciones técnicas como el número y potencia de los enchufes, el peso que podía aguantar el escenario. La cláusula de los M&Ms servía para comprobar si los promotores se habían leído bien el contrato: si los organizadores habían cumplido hasta esa petición tan peregrina, todo iría bien; si había M&Ms marrones era casi seguro que las demás condiciones técnicas no se habían leído con detalle y podría haber problemas. Y si no, ya se ocupaba David Lee Roth de que los hubiera.

¿A que después de mis tres historias queda claro que ser un buen roquero no está reñido con tener ojo para los negocios? Feliz lunes.

4 comentarios:

Angie String dijo...

Oye, y ¿China e India van por libre? ¿No cantan ni compran discos ni descargan?

Quiero saber todavía MÁS

Belén García Francoy dijo...

China en India son otro rollo suficientemente interesante como para se contado en otro(s) post(s), sí. Tomo nota, Angie String, porque es un tema molón y apetecible. ¡Y gracias por commentar!

Efe Morningstar dijo...

Duff McKagan, como todo el mundo sabe, asesora a sus compañeros rockeros con ánimo didáctico. Es decir, que también les pasa las facturas en liras.

No des pescado, enseña a pescar, le decía su padre. Y en eso está.

Belén García Francoy dijo...

¡Te ha encantado la historia de McKaggan! ¿Tú también quieres ser columnista de Playboy? ^_^