martes, 29 de mayo de 2012

Cuando la Bolsa era una fiesta y cuando la Bolsa hace fiesta

(o Stock Markets Party People)

Este fin de semana he coincidido en un sarao (la fiesta de cumple de mi amiga Laura, que está trabajando en Haití en cosas que tengo que contar por aquí un día de éstos) con una persona a la que conocí en otra fiesta a finales de 2006. Aunque apenas nos hemos visto desde entonces, esta persona se acuerda perfectamente de la primera conversación que tuvimos. 

El centro del Universo (más o menos)
Eran otros tiempos (la gente no hablaba de economía en los bares o en los programas de cocina como ahora, el Ibex sólo importaba a unos pocos y nadie sabía que riesgo tenía una prima), así que ser periodista económico era una cosa casi exótica. El tradicional ¿a qué te dedicas? se convirtió en un mini-interrogatorio (¿sales por la radio? ¿y de qué hablas? ¿de qué va eso de la bolsa?). Mi respuesta dejó claro lo mucho que me gusta mi trabajo y lo apasionante que es, que era incluso entonces, hablar de economía.

En noviembre de 2006 llevaba casi tres años haciendo información bursátil en Radio Intereconomía. Cuando empecé el Ibex debía de andar por los 8.500 puntos, en ese momento rondaría los 13.000. "Al pincipio nos emocionábamos mucho con las subidas, nos poníamos nerviosísimas [sí, éramos todo tíascada vez que el Ibex rompía una cota, 9.000, 9.500, ¡10.000! Hicimos una porra sobre cuándo llegaríamos a los 11.000 puntos. Ahora no es lo mismo, ya casi nos parece lo normal", decía yo con cara de estar de vuelta de todo. Qué tiempos.

Aquí el toro de Wall Street, aquí unos amigos
Aquella charla dejó huella. "Me he acordado muchísimo de ti", me dijo. "Según la bolsa empezó a caer, cada vez que leía o escuchaba que el Ibex se la pegaba pensaba en lo bien que te lo debías de estar pasando." 

No todo ha sido diversión, porque ver a gente agobiada perdiendo dinero no es bonito, pero lo seguro es que no me he aburrido ni un poquito. 

Aunque ya no hago información bursátil sí que sigo el mercado, sobre todo los valores tecnológicos, y os digo que con la salida a bolsa de Facebook sentimos en la redacción un poco de esa fiebre de otros tiempos. Unos cuantos hicieron hasta una porra, que creo que no acertó nadie.

Y además es otro motivo más para que todo el mundo hable de economía (me encanta). 

Aaron Levie: "Primero fue la Burbuja de las Puntocom.
Después la Burbuja del Sector Inmobiliario. Ahora ha llegado
la Burbuja de los que Opinan de la OPV de Facebook." GENIAL.
Salir a bolsa siempre supone un riesgo, pero esto no lo esperábamos porque por lo general las grandes lo hacen bien, especialmente el primer día de cotización. A Facebook lo comparaban con Visa, que se estrenó con ganancias de casi el 30%, o con Splunk.com, una empresa de software que debutaba el mes pasado con subidas del 108,7%. A pesar de la cobertura sin precedentes de la OPV de la red social, con apuestas incluso sobre lo alto que podría llegar, las acciones se dejaron un 18% en tres sesiones.

Molaría, pero nunca existirá
Algo similar, aunque a otra escala, ocurrió el año pasado con Groupon y LinkedIn, dos de las salidas a bolsa más esperadas, con subidas del 30 y del 100% respectivamente en sus primeros días en el parqué, pero que no tardaron en darse la vuelta y no han vuelto a alcanzar los precios de salida. En fin, que muchos creen que lo ocurrido con Facebook va a sentar como un jarro de agua fría para otras empresas que se planteaban salir a bolsa, especialmente dentro del sector tecnológico, porque las nuevas reglas implementadas en 2000 tras el estallido de la burbuja puntocom parecen ya no ser suficientes.

A Facebook una de las salidas a bolsa más esperadas de la historia y uno de los mayores fiascos, pudo perjudicarle su decisión de subir el precio y aumentar la cantidad de acciones ofertadas. Bankinter ha hecho cuentas y le sale que para valorar a Facebook en 104.000 millones de dólares, la red social tendría que facturar 25.960 millones de dólares en 2018... cuando en 2011 facturó 3.711.

A ver qué pasa hoy cuando vuelva a cotizar, porque ayer fue festivo en EEUU y no hubo bolsa. Era uno de los festivos más señalados, además: el Memorial Day, el día que todo el país se para a recordar a los soldados muertos en combate.

No sé a vosotros, pero a mí me impresiona mogollón
Cada año, desde 1868, Estados Unidos recuerda a los caídos en combate. Ese año las flores decoraron las tumbas tanto de los soldados de la Unión como de los Confederados en un símbolo de reconciliación que un siglo después se convertía oficialmente en fiesta nacional. Para entonces ya había dejado de ser un homenaje a los muertos en la Guerra Civil para serlo a todos los soldados caídos, en cualquier guerra.

Lo más terrible de la vida: que ésta sea la única manera
de pasar el día con tu padre/hermana/novio/mujer...
Aunque cada vez más voces se quejan de que se va perdiendo el espíritu solemne en favor de las actividades de ocio propias de un fin de semana largo (barbacoas, miniviajes y otros saraos), los norteamericanos siguen visitando cementerios y monumentos, la bandera nacional ondea a media asta y miles de voluntarios ponen pequeñas banderas en todas y cada una de las tumbas de los soldados muertos. En las ciudades grandes y pequeñas se celebran desfiles en los que participan veteranos y militares en activo, pero el epicentro del homenaje es la tumba del soldado desconocido en el Cementerio de Arlington, cerca de Washington, donde están enterrados unos 300.000 del más de millón de soldados que han muerto en acto de servicio desde 1776.

Allí estuvo Barack Obama, tomando parte en el homenaje que incluye la ofrenda de una corona de flores y resaltando que éste es el primer año en una década en que se atisba la posibilidad de no estar en guerra. La segunda parte fue en el Vietnam Veterans Memorial Wall, el monumento a los caídos y desaparecidos en la guerra de Vietnam, porque este año han querido dar especial importancia a ese conflicto, del que se cumplen 50 años.

De nuevo, impresionante
Obama dijo ayer que "la manera en que las tropas fueron tratadas a su regreso fue una desgracia, una vergüenza nacional". Y es probable que lo hubiera dicho aunque éste no fuera un año electoral, porque es verdad, pero también es verdad que este es un año electoral, y los veteranos pueden tener un papel importante.

El actual presidente necesita mejorar, porque si en 2008 un 44% de los ex militares dijeron que le votarían frente a un 54% que aseguró apoyar a McCain, este año sólo lo dice un 34% frente al 58% que asegura preferir al candidato republicano.

Aparte ya de los votos, hay trabajo que hacer. Porque, como contaba ayer en BusinessTv Rosa Balsera, no todo son festejos. "Casi un millón de veteranos de las guerras de Irak y Afganistán están desempleados. No obstante la tasa de paro ha bajado desde el 12,5% de 2011 hasta el 8,3% en 2012, según el Departamento de Trabajo. El paro afecta más a las minorías raciales, es decir a hispanos y afroamericanos. A estos datos hay que sumar 67.000 veteranos de las recientes guerras que están desamparados y sin un hogar dónde vivir." Y veremos si la cosa empeora con los soldados de Irak y Afganistán de vuelta en casa.

2 comentarios:

Pepito Grillo dijo...

Comenzar hablando de un encuentro en una fiesta, enlazar con la salida a Bolsa de Facebook para terminar con la situación de los veteranos de guerra en USA... y que todo quede perfectamente fluido y coherente.

Después se extrañan algunos de que los periodistas tengais la capacidad de crear opinión con vuestras palabras ;-)

Belén García Francoy dijo...

^^ Pues prepárate para el post de mañana, ya verás. Gracias por leerme ¡y sobre todo por commentar!