viernes, 27 de abril de 2012

Un mundo ideal, un mundo sin economía sumergida

Un mundo en el que no existe el blanqueo de capitales, ni el tráfico de drogas, ni la corrupción. Un mundo en el que todo el mundo paga sus impuestos. ¿Es posible un mundo sin economía sumergida?

Antes de ponernos a cantar "un mundo ideal", escuchemos algunas voces de las que dicen que no sólo posible sino también necesario. Como Fernando Zunzunegui, abogado y profesor de la Carlos III, que cree que la clave para que desaparezca la economía sumergida es la voluntad de luchar contra ella. Que los inspectores encargados de luchar contra el fraude se quejan de que no se les deja actuar. O como Joaquín Nieto, director para España de la OIT, que cree que emerger esa economía sumergida es clave. Desde el punto de vista laboral, entre otras cosas, para conseguir derechos, protección social y una remuneración justa para los trabajadores. Y eso sin mencionar lo bien que le vendría a una economía en crisis.

Hasta los que creen que es posible, lo ven difícil. Haría falta un giro de 180º en dos frentes. Por un lado, en la forma en que las autoridades gestionan los instrumentos de que disponen. Por otro, en la propia sociedad, que tiene que querer formalizar sus relaciones laborales y económicas. Joaquín Nieto asegura que la economía sumergida aumenta sobre todo cuando la economía está en situación extrema... tanto para bien como para mal, pero que sobre todo si las autoridades no la combaten adecuadamente y si la sociedad la admite. Aunque no convence a los que opinan que mientras haya delincuentes, encontrarán una manera de hacer transacciones ilegales.

El perdón tributario ha demostrado no ser suficiente para acabar con ella. En Europa se han hecho unos cuantos desde el año 2000 y la economía en negro sigue ahí. Hay quienes apuestan por una economía sin dinero en efectivo como solución contra la economía sumergida, ya que el rastro digital que dejan las transacciones electrónicas harían más difícil la corrupción que si el dinero simplemente cambia de manos o pasa de una caja fuerte a otra. El Confidencial citaba hace unos días a Julián Moral Carcedo, del departamento Análisis Económico de la UAM, que aseguraba que la ausencia de monedas y billetes haría que las transacciones fueran más seguras y que se redujera la delincuencia y la evasión fiscal. Pero Fernando Zunzunegui da el contrapunto, como el peligro de dar tanto poder a los bancos, y no sólo por las comisiones.

Esta periodista, cada día más escéptica, cree que aunque desaparecieran todas las monedas de todo el mundo lo que quedaría es un escenario en el que crecerían los delitos digitales, el fraude en la Red y los problemas de privacidad. ¿Quién puede resistirse al escepticismo en un momento así?

2 comentarios:

Efe Morningstar dijo...

El problema de la economía lo resume estupendamente aquel dicho de "hecha la ley, hecha la trampa". Sean cuales sean las medidas tomadas para intentar eliminar la economía sumergida ésta no va a desaparecer sin más a menos que todos los implicados tiren del carro en la misma dirección.

Limitar el dinero que puede manejarse en metálico no sólo deja todo el control del dinero a los bancos (que no son hermanitas de la caridad precisamente) sino que es algo que sólo molesta a los pequeños defraudadores (autónomos, comerciantes y pymes que lo hacen más por necesidad de oxígeno que para hacerse ricos).

Las grandes fortunas jamás han manejado cash, para eso ya están sus abogados, los bancos en paraísos fiscales, las alucinantes SICAV y demás.

Y si la intención, indirecta, es apretar las clavijas al dinero negro que mueven, por ejemplo, las redes de tráfico de estupefacientes, entonces no sirve de nada a menos que haya un control legal de las mismas. Aceptar impuestos de una tapadera es sencillamente hipócrita.

En cualquier caso, antes de emprender cualquier medida que pretendiera sacar el negro a relucir habría que ver quiénes defraudan más: los malvados criminales, los pequeños defraudadores o la bendita clase económica.

Quizás no está tan claro, después de todo, a por quiénes hay que ir primero.

Belén dijo...

Es fácil señalar a los demás, pero por ejemplo al servicio doméstico se le sigue pagando mayoritariamente en negro. ¿Economía sumergida somos todos?